¿Eres consciente de tu primera impresión?

Actualizado: 18 de oct de 2020


El año 2020 sin duda será el año de las primeras veces. De la primera vez que no saldremos a las calles el día 23/04 a celebrar la fiesta del Libro y disfrutar de lo maravillosa que es Barcelona. Por ese motivo, hoy vengo a recomendarte un libro que marcó un antes y un después en mi vida y en mi forma de relacionarme con mi imagen.


Desde que iniciara en el 2014 mi camino por el desarrollo personal, el primer hábito que integré es : la responsabilidad personal sobre todo aquello que pasaba en mi vida. Desde cómo hacía para conseguir las cosas que quería como mi forma de impactar en mis relaciones.


No es nuevo que te diga que el 90% de nuestra comunicación poco tiene que ver con el mensaje que damos y mucho que ver con nuestra imagen, postura y tono. En este marco, la Programación Neurolingüística me aclaró cómo mis filtros y experiencias previas producían unos pensamientos para que reaccionara de una determinada manera en mi relación con los otros. Lo que no sabía es que, al margen de este pensamiento, mis líneas angulosas faciales y mi color de pelo oscuro provocaba distancia en el otro que, acompañado de un tono contundente, podría llegar a parecer hasta “agresiva”.



Leer Mírate de la gran Andrea Vilallonga hizo que no sólo hiciera consciente cómo el color de mi pelo, de mi ropa podía impactar y cambiar mi mensaje sino que aceptara y empezara a jugar con lo que tengo: líneas faciales angulosas, ojos redondos, curvas corporales sinuosas... con el fin de poder transmitir de forma más coherente, consciente y efectiva el mensaje que quería transmitir. Porque, dejadme que os diga, que  no es lo mismo que el objetivo de la comunicación sea decir lo que quieres decir (si fuese así, sería muy sencillo) que conseguir el fin que te has marcado al decirlo. En esta última, la responsabilidad cae no sólo en el QUÉ digo sino también en el CÓMO lo digo.


Aunque el hábito de lectura sea algo que estoy trabajando dentro de mi rutina de mañana donde le puedo dedicar el tiempo y el cerebro en condiciones, leer a Andrea era un placer que devoraba a cualquier hora del día.


Responsabilizarte en el proceso de comunicación con el otr@ es un hábito que, por experiencia personal, os confirmo que aporta crecimiento, paz y desarrollo.


Si te apetece saber cómo trabajar tu comunicación y tu primera impresión, contáctame.

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