Mudanza en tiempos de confinamiento

Actualizado: 18 de oct de 2020



Si una mudanza es un proceso complejo de por sí, añadirle el ingrediente del estado de alarma sanitaria y un niño de dos años y medio en pleno proceso de retirada de pañal....aún lo hace más interesante.


Desde que inicié mi camino en el mundo del desarrollo personal tomé la decisión de hacer mucho más conscientes todos los procesos que vivía. Esto tiene muchas ventajas y tan sólo un inconveniente: el encuentro con las sombras que siempre se invitan a todos los momentos “interesantes” de nuestra vida.


El hecho de mantener unos buenos hábitos en cuanto a descanso, alimentación, visualización y organización han sido la clave para disminuir los momentos de estrés porque no nos engañemos haberlos, los hay porque las sombras vienen a hacer su función. Es más, la gracia de estos procesos es aprovechar la manifestación de la ira, la tristeza y otros sentimientos incómodos para conocernos más y sanarnos.


El resultado ha sido espectacular y, por ello, me gustaría compartir el cómo por si puede ayudar/inspirar a alguien que tenga previsto hacerlo en un futuro próximo:

  • Planifica: agenda los días previstos para la mudanza y NO hagas nada más. Se necesita mucha energía física y emocional para “mover” nuestra vida y la forma más saludable de conservarla es evitar diversificarla.

  • Inventario de lo que necesitamos: al margen de las cajas, esta vez era necesario medidas de seguridad extra como mascarillas, guantes y desinfectante en pulverizador para cada vez que se tocaran zonas comunes. Puede parecer muy aparatoso pero simplemente es incorporar un comportamiento a cada movimiento que hacemos. En este caso, por extremar la precaución no involucramos a ninguna persona externa. Es bueno empezar a recopilar el material una semana antes para evitar imprevistos. En situación de estado de alarma empezamos tres semanas antes.

  • Mantener un orden: etiquetar las cajas y ordenarlas por fragilidad en primer lugar y por estancia en segundo lugar. No hay que complicarse, rotulador, texto a mano y listo.

  • Limpieza física - emocional: vamos a “mover” nuestra vida y cuanto más ligeros de equipaje vayamos más espacio dejaremos para que entren nuevas cosas y/o experiencias. Práctica mariekondo style y lo que no te aporte, lo apartas (desde el agradecimiento).

  • Si detectas que estás cansadx de hacer cajas y lo tirarías por no hacer una caja más, descansa porque ese no es el lugar desde donde hay que hacer la limpieza.

  • Despedirnos de la etapa anterior: en este caso yo vendía un piso que había comprado con mucha ilusión 12 años atrás. De manera que, en mi rutina matinal, dediqué 5 minutos a escribirle todo lo que necesitaba para cerrar la etapa. Escribir por la mañana con el ego dormido es muy bien para dejar que el inconsciente se exprese de forma más clara.

  • Visualizar nuestra nueva vida: visualizar cómo queremos estar y cómo vamos a decorar la nueva casa antes de ir. Esta acción aumenta la efectividad en cuanto al desembarco en el nuevo hogar. Lo que creemos, creamos, de manera que estuve una semana visualizando en mi rutina matinal cómo iba a decorar y distribuir mi equipaje físico y emocional en el nuevo hogar.

  • Incorporar un nuevo hábito: aprovechando que el cerebro ya no relaciona espacio-acción porque estamos en un lugar nuevo, es un buen momento para incorporar ese hábito que se nos resistía porque asociábamos a situaciones/lugar.

No te motives en exceso, 1 sólo hábito que el desgaste físico-emocional de la mudanza ­­­­­ha de ser recuperado también.


Si has acabado el artículo y te has interesado por mi trayectoria te invito a contactarme y acompañarte a conectarte con tu talento a través de tus hábitos.

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